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La ovejita que vino a cenar, de Steve Smallman

La ovejita que vino a cenar es un álbum infantil escrito por el escritor e ilustrador británico Steve Smallman e ilustrado por Joelle Dreidemy. Fue publicado en el año 2006 en Reino Unido y llegó a las librerías españolas en el 2012. A día de hoy es uno de los libros superventas y está entre los 100 libros más vendidos en Amazon España.

La ovejita que vino a cenar

Pero ¿qué tiene esta ovejita que nos tiene a todos tan enamorados?

La ovejita que vino a cenar nos cuenta la historia de un viejo lobo hambriento que un día recibe la inesperada visita de una pequeña oveja. El lobo, que a esas horas se está preparando una aburrida sopa de verduras y soñando con un delicioso estofado, la invita a pasar.

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La ovejita que vino a cenar
  • Smallman, Steve (Author)

Como la ovejita está tiritando de frío, el lobo la pone cerca de la chimenea, ya que odia la comida fría. Y, mientras, va buscando la receta del estofado en su libro de cocina. Luego a la ovejita le entra hambre, por lo que el lobo le da una zanahoria, ya que si se come una ovejita con hambre, podría tener una indigestión. Después de la zanahoria, a la ovejita le entra hipo. Y, claro, si el lobo se la come con hipo, también le podría entrar hipo a él… Y así, posponiendo y posponiendo la cocción de tan delicioso manjar, la ovejita acaba dándole un gran beso. «¡¡Nooo!!», grita el lobo, que ya comienza a sentir un fuerte sentimiento de culpa por sus deseos de comerse a una ovejita tan amorosa.

El lobo, que empieza a sentir afecto por la ovejita, le pide que se marche porque, le advierte, no está segura con él. Pero, una vez se va la ovejita, el lobo piensa en todos los peligros que esconde el frío y oscuro bosque, así que decide ir a por ella. El lobo, que vuelve a casa triste por no haber encontrado a su amiga, se lleva una gran sorpresa cuando encuentra a la ovejita junto a la chimenea y ambos se funden en un gran abrazo. El cuento termina con una deliciosa sopa de verduras compartida entre los dos amigos.

Lobos buenos vs. lobos malos

En La ovejita que vino a cenar, el tradicional lobo hambriento y malvado pierde su reputación y acaba convertido en un orgulloso vegetariano. Y justamente es este aspecto el que, en nuestra opinión, ha convertido este álbum en un gran éxito: los papás buscamos lobos buenos que no aterroricen a nuestros hijos.  

Y es que es habitual que los cuentos tradicionales presenten al lobo como un animal hambriento, peligroso y destructivo. Solo hay que leer los cuentos de Caperucita Roja, El lobo y las siete cabritas, Los tres cerditos o las fábulas de Esopo (El lobo y el cordero en el arroyo) y La Fontaine (El lobo y el cordero) para constatar la ferocidad del lobo. Sin embargo, desde los años 60, cuando comienza a popularizarse la evidencia científica sobre los lobos y se decreta la ley sobre Especies en Peligro de Extinción para proteger a esta especie animal, cambia la mirada hacia los lobos y los libros infantiles comienzan a ofrecer una versión más amable de ellos.

¿Es necesario mostrar siempre una visión positiva de los lobos?

Según señala el psicólogo Bruno Bettelheim, en su famoso libro Psicoanálisis en los cuentos de hadas, «el lobo destructor y salvaje representa las fuerzas asociales, inconscientes y devoradoras contra las que tenemos que aprender a protegernos, y a las que uno puede derrotar con la energía del propio yo».

Por tanto, la lectura de cuentos en los que aparece un personaje malvado, ya sea lobo, ogro o monstruo, resulta enormemente positiva para los niños. La razón es que exponerlos a estas situaciones amenazantes desde la seguridad de la lectura compartida, les ayuda a desarrollar los mecanismos necesarios para afrontar los miedos. Y es que el miedo es un modo de defensa instintiva esencial ante el peligro, por lo que exponer a los niños a personajes malvados a través de los cuentos infantiles les dota de herramientas para afrontarlo.

La ovejita que vino a cenar: un éxito asegurado

Sea como sea, La ovejita que vino a cenar es un cuento entrañable y lleno de humor. Resulta especialmente cómica la escena en la que el lobo quiere quitarle el hipo a la ovejita o cuando esta habla emulando la dicción de los bebés. Este libro infantil es recomendable para niños a partir de 3 años, aunque los niños empezarán a sacarle todo el jugo sobre el dilema moral que vive el lobo un poquito más adelante.

A los adultos y a los niños más mayores les encantará ser espectadores de la lucha interior que vive el lobo cuando su instinto le pide comerse a la ovejita, pero la razón –y el amoroso besito y abrazo de la ovejita– le pide lo contrario.

Nos gusta este precioso álbum ilustrado no porque dé una visión positiva y benévola del lobo, sino porque genera divertidos momentos de lectura compartida. La escena final, una bella estampa de amor y amistad alrededor de la mesa, deja un muy buen sabor de boca. De hecho, la bonita amistad que surge entre el lobo y la ovejita es el detonante perfecto para hablar con los pequeños sobre los sentimientos. Y es que ¿a quién no le puede gustar una historia de amistad en la que triunfan el amor y el vegetarianismo :)?

Si te ha gustado La ovejita que vino a cenar, no te pierdas Los lobos que vinieron a cenar.